¿Cuántas veces te has detenido para intentar algo nuevo simplemente porque no tienes la confianza necesaria para hacerlo?
Y, si te ha pasado, muy seguramente te identificarás con alguno de estos argumentos:
→ Miedo al fracaso: Verlo como una amenaza a nuestra identidad (pensar que el fracaso soy “yo” en lugar del evento) y no como parte del proceso de aprendizaje.
→ Profecía autocumplida: Te vendes la idea de que “no puedes” y eso te frena a intentarlo. No intentarlo no te permite ganar experiencia y, sin experiencia, confirmas verdaderamente el “no puedo”.
→ Juicio social: Temor al “qué dirán”, al ridículo o a perder status o poder frente a los demás si fallas en tu intento.
Cuando escribí mi primer libro, “Si lo hubiera sabido antes“, no tenía en mis planes el publicarlo. En gran medida había escrito ese libro como un ejercicio catártico después de haber dado un volantazo a mi vida profesional en medio de una profunda crisis.
Cuando mi esposa lo leyó, me sugirió fue publicarlo.
“¡Juras!”, fue lo primero que le dije.
No tenía la confianza para hacerlo porque “yo no era escritor”.
Y, en ese proceso, una pregunta cambió la perspectiva: ¿en qué momento, alguien que escribe y no ha publicado un libro jamás, está listo para publicarlo?
Comprendí que cualquier respuesta terminaba en uno de los sesgos de juicio que arriba mencionaba.
Muchas veces esperamos sentirnos animados o seguros (emoción) para atrevernos a hacer algo, especialmente nuevo (acción).
La realidad es que la vida funciona al revés: la acción precede la emoción.
Ahora bien, no es que un día desperté y —de la nada— me sentí escritor, y mucho menos listo para publicar un libro.
Mi afición por escribir comenzó mucho antes. Quizá no lo sabes pero hace 20 años comencé con un blog de fotografía y cocina (cuando las redes sociales apenas comenzaban).
Cerré ese blog y luego comencé otro, Papa Cuarentón, donde escribía sobre las aventuras y retos de ser un papá a mi manera.
Eso me ayudó a ir afinando mi estilo y también a ir construyendo la confianza poco a poco conforme escribía más y más, lo que Albert Bandura llamó “experiencias de dominio”.
Pero de ahí a publicar un libro, eso si lo veía imposible… hasta que lo hice.
La confianza es en realidad un subproducto de atreverte a hacer las cosas, de exponerte a una situación quizá nueva o incómoda mientras le dictas a tu mente que “sí” eres capaz de lograrlo.
Por ahí leí que mucha gente se va de este mundo con la música dentro simplemente porque no se atrevieron a intentarlo: aplicar a una vacante, aprender un nuevo idioma, comenzar a estudiar una nueva carrera, invitar a salir a esa persona.
No necesitas confianza para actuar; necesitas actuar para generar confianza.
¿De qué se está perdiendo el mundo simplemente porque no te has atrevido a hacer eso que te ha estado dando vueltas en la cabeza?
¿Tendrás éxito? No lo sé, pero Bandura si lo plasmó de una forma perfecta:
“Confiar en ti mismo no garantiza el éxito, pero no hacerlo garantiza el fracaso”
– Albert Bandura
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